El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mantuvieron una conversación telefónica el viernes, en la que abordaron los aranceles que Washington ha impuesto recientemente, según un comunicado del Gobierno brasileño.
Durante la conversación, Lula reiteró que las negociaciones son la mejor forma de resolver la disputa, mientras que Trump sugirió que los responsables brasileños y estadounidenses reanuden las conversaciones lo antes posible.
El Gobierno de Estados Unidos anunció el mes pasado aranceles del 25% a algunos productos brasileños, alegando prácticas comerciales desleales, así como aranceles del 12,5% a otros de decenas de países, entre ellos Brasil, en relación con acusaciones de una aplicación laxa de las prohibiciones sobre el trabajo forzoso.
Lula dijo en el comunicado que los aranceles perjudicarían a ambas economías y que las acusaciones de Washington para justificar las medidas carecían de fundamento.
Washington ha manifestado su preocupación por la deforestación, la propiedad intelectual, la corrupción, el sistema de pagos instantáneos brasileño "Pix", el etanol y las importaciones presuntamente vinculadas al trabajo forzoso.
Según un funcionario brasileño presente durante la conversación, la relación entre ambos presidentes fue "muy amistosa", pero el Gobierno brasileño no espera ningún cambio en los aranceles antes de octubre, cuando hay elecciones en Brasil.
"El objetivo era reanudar las negociaciones", dijo el funcionario, que pidió permanecer en el anonimato.
Tras la conversación entre los presidentes, el representante comercial de Estados Unidos, Jamieson Greer, llamó al ministro brasileño de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios, Marcio Elias Rosa, para fijar una fecha para reunirse, lo cual, según Rosa, se decidirá el lunes.
A principios de este mes, Brasil inició un proceso para solicitar nuevas consultas con las autoridades comerciales estadounidenses, una medida que podría dar lugar a medidas recíprocas contra Washington.
Lula reiteró en la conversación el interés de Brasil en cooperar con Estados Unidos para combatir el crimen organizado, pero señaló que las bandas criminales locales no deben equipararse a organizaciones terroristas, la etiqueta que Washington aplicó a dos de ellas en mayo.